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Hola:
Tengo un
hijo llamado Juan Ramón, alias "Tachu", ya tiene veinte años,
y parece ayer el día en que nació. Pienso en él y reflexiono: No hay
ninguna imagen, que no se transforme en poesía de amor, al ponerse en
contacto, con su mente especial. No
hay contemplación de mares traslucidos que se compare, al reflejar de
sus miradas de aguas profundas y serenas. No
hay cantos, ni letras, ni sonidos, ni música que al leve roce con su
piel, no se convierta en armonía total. No
hay violencias, no hay rivales, no hay competencias, que no encuentren
paz, en su ser dulce y amoroso. En
definitiva toda su luz picara, tranquila y madura trasvasa los
horizontes de su discapacidad y flota un ser infinito: humanidad. Esto
es mi Hijo. Mirta
M
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