UN
MILAGRO PARA FLOR
Buenos
Aires, 08 de Mayo de 2005, hola papas yo soy la mama Flor, ella es
una nena hermosa de 2 años y 1/2 sorda profunda implantada a los 20
meses y esto que van a leer lo escribí a los 2 meses del encendido.
Ahora el 06 de Julio cumplirá un año de encendido y les cuento que si
bien el camino fue difícil y que hubieron que controlar muchas
ansiedades y frustraciones hoy el milagro no para si bien su lenguaje es
limitado tiene muy buena comprensión del mismo, ha incorporado varias
palabras y esta yendo a un Colegio común al jardín donde se ha
integrado maravillosamente bien y no hay casi diferencias con sus compañeros. La
carta que le escribí a Flor dice así: "Cuando
descubrimos tu sordera Flor, lo que más nos angustió como papás es la
imposibilidad que ibas a tener de poder disfrutar el maravilloso mundo
del sonido. No
nos preocupó el que fueras feliz, estudiaras y formaras una familia,
porque estábamos seguros que la sordera no sería un impedimento para
ello. Toda tu familia iba a brindarte el apoyo para que tu discapacidad
no fuera un obstáculo para lograr tus metas. Pero,
¿si no pudieras comunicarte verbalmente?, ¿quién de tu entorno se
preocuparía en entender tus señas en un mundo normoyente? Quizás sólo
tu entorno más cercano. Acaso
el expendedor de boletos, el cajero de un banco, tu obstetra, la
vendedora en el shopping, tu maestra de inglés, etc. ¿ se
preocuparían por aprender para vos el lenguaje de señas?
Lamentablemente no. Y
entonces la angustia de que siempre tendrías que depender de mí o de
alguien más cada vez que quisieras comunicarte con un normoyente ,
situación que ocurre todo el tiempo en el transcurso de un día, me
inundó, hasta que supe que había una posibilidad, no de que fuera
feliz estoy segura de que eso lo lograrías de cualquier modo, había un
milagro por venir : el implante coclear. No
fue demasiado difícil ni tuvimos que pensarlo demasiado, el hecho de
que entraras al mundo del sonido, la posibilidad de que puedas transitar
por esa experiencia maravillosa no nos permitió el egoísmo de pensar
si estábamos haciendo lo correcto; si Dios había querido que tengamos
un hijo sordo y así tenia que ser; si te estábamos negando como hija
sorda; había escuchado bastante de esa filosofía, pero no creo en la
identidad del sordo, creo en la identidad de las personas y mientras
podamos ver, sentir y oír menos difícil será todo en nuestras vidas. Y
aquello que Dios nos pone en el camino (la discapacidad por ejemplo) no
es para que bajemos la cabeza y dejarlo así porque Dios lo quiso. Es
para que luchemos y luchemos y lo intentemos hasta poder lograr una
mejor calidad de vida. Acaso
la madre del ciego no daría todo para que su hijo pudiera ver, acaso si
la ciencia lo permitiría ella diría no, dejen todo así, Dios quiso
que él no viera y así tiene que ser, quien le da ese poder a una
madre, quien dijo que Dios reparte incapacidades para resignarnos. Y
nos avocamos
a implantarte, con toda la responsabilidad que ello implicaba, Deje
el trabajo para poder ayudarte día a día a reconocer los sonidos y
pusimos todas nuestras energías en que lo íbamos a lograr. El
lenguaje de señas si así lo desearas podrás aprenderlo en cualquier
momento de tu vida y aplicarlo sin problemas. Pero implantarte no, no es
algo que uno pueda tomarse todo el tiempo para hacerlo. Hoy
en día, a solo dos meses del encendido entiendo que el milagro ha
llegado, y el ver tu sonrisa todas las mañanas buscando con la mirada
ansiosa donde esta tu implante como si no pudieras esperar un minuto mas
sin oír, el verte jugar con tanto placer con todos esos juguetes
sonoros a los cuales antes cuando no estabas implantada rechazabas, el
poder sentarte en mis rodillas y leerte un cuento y que me prestes
atención, no como antes que solo atinabas a tirarlo, el escuchar tu voz
encantadora es todo un descubrimiento, el que puedas estar atenta al
timbre o al teléfono o al ruido del microondas cuando antes con tus
audis mas potentes no podías escuchar el tren que pasaba a unos pocos
metros, la sonrisa dibujada en tu rostro cuando te habla tu hermano
haciendo “cua cua” con el pato o yendo a buscar el perro a tu pieza
cuando te pregunto ¿dónde esta el guau guau?, que digas “mamá”,
que no quieras bañarte porque te tengo que sacar el implante. Sabes,
antes de implantarte ni papá ni yo éramos conscientes de todo lo que
no podías hacer, porque eras una nena super despierta, es como que uno
no se da cuenta a pesar que yo tuve a tu hermano antes que a vos, pero
hoy puedo ver que más allá de una nena que siempre estaba contenta hoy
hay una nena que explora, que presta atención, que entiende y eso me
pone muy feliz porque se que te hice las cosas mas fáciles Flor. Un
día seguro cuando seas mamá me preguntarás : ¿por qué me operaste
mamá? Y yo te diré :
que no hay placer más grande en la vida que poder escuchar de un
hijo “ mamá te quiero “ y gracias al implante vos podrás
comprender exactamente lo que te digo, porque habrás podido escuchar a
tu hijo diciéndotelo." Silvina
A. |
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