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LA DIFICULTAD EN LA COMUNICACIÓN
POR DÉFICIT AUDITIVO
La vivencia
del adulto
Marzo 2004
La vivencia de la pérdida de
audición, se pone de manifiesto en la comunicación con miembros de la familia,
compañeros de trabajo, amigos, y, en consecuencia, se van haciendo modificaciones
en la vida cotidiana.
Algunas personas recurren rápidamente
a la consulta médica, otros la postergan. Algunos tienden a aliarse, evitan
reuniones o frecuentar lugares de ambientes ruidosos. En las conversaciones
grupales, es donde más se pone de manifiesto la dificultad, suelen monopolizar
las charlas, hablan siempre ellos o cambian abruptamente el tema, con el fin de
mantener el dominio, saber de qué se habla, evitando “perderse”.
Estas y otras modalidades, que se
comienzan a usar sin darse cuenta, con el fin de negar o evitarse reconocer la
dificultad, son un esfuerzo adicional para el psiquismo, producen un desgaste,
cambios en el estado de ánimo y perturbaciones en los vínculos. Por lo cual
tanto la vivencia dolorosa de la pérdida de audición como los intentos de negar
la dificultad, suelen evidenciarse aun cuando se tiene el audífono adecuado.
El diagnóstico del déficit auditivo, la elaboración de la pérdida, si corresponde el uso de un audífono, la selección y adaptación (incorporación) se hayan íntimamente relacionados y cualquiera de estos aspectos que se descuiden pueden presentar un obstáculo en la vida de la persona, manifestado de diversos modos, perturbando su bienestar general.
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